This summer, Hummingbird Farm pulsed with life—rooted in ancestral wisdom, nourished by intergenerational care, and alive with the energy of community. The farm has been a vibrant hub this summer where we’ve gathered bountiful harvests, hosted powerful ceremonies, welcomed visits from youth programs, city departments and media.
The summer brought moments of homage and remembrance. We honored our elders during our Xicana Moratorium event, a ceremony dedicated to Celia Mana and Cuca Holsen, whose lifelong commitment to anti-imperialism, mutual aid, and grassroots power laid the foundation for us to even imagine stewarding this land today. Relatives traveled from across the Bay Area to join us under the willow and in our courtyard space, reminding us that this farm is built on generations of organizing and love. Their presence grounded us in gratitude and responsibility—to carry forward their legacy with humility and courage.

We were proud to see our work uplifted by Emma Poltrack from El Tecolote. She shines a light on Urban Campesinx Guillermo Reyes in her video short. Guillermo shares how land stewardship connects him to his Salvadoran heritage, and how healing doesn’t only mean clinical—it’s cultural, communal, and grown in the soil. As someone who works in the medical field, he shared firsthand how spaces like Hummingbird Farm offers access to plant medicine, connection to land, and a sense of belonging that heals.

His story reflects what we’ve always known: reclaiming the term campesino/a/x isn’t just about growing food—it’s about reclaiming identity, dignity, and autonomy. At Urban Campesinx, we’re not only training farmers; we’re nurturing leaders who understand that environmental justice is inseparable from immigrant justice, cultural regeneration, and collective governance.
Throughout the season, hundreds have walked past our welcoming sign—youth groups, school classes, partner organizations like APEN, and city agencies like the SF Department of the Environment, all coming to learn, reflect, and reconnect with the land. The farm is becoming what we always envisioned: a full-spectrum community space where people don’t just visit, but practice belonging.
As we move into fall, we carry this summer’s lessons forward: that resilience grows from roots, that healing happens in community, and that another world is possible when everyday people decide to tend the earth—and each other.
👉 Watch the El Tecolote story here.
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Verano Repleto en el Huerto Colibrí
Este verano, Hummingbird Farm rebosaba vida, arraigada en la sabiduría ancestral, alimentada por el cuidado intergeneracional y llena de la energía de la comunidad. La granja ha sido un centro vibrante este verano, donde hemos recogido abundantes cosechas, celebrado ceremonias impactantes y recibido visitas de programas juveniles, departamentos municipales y medios de comunicación.
El verano trajo momentos de homenaje y recuerdo. Honramos a nuestros mayores durante nuestro evento Xicana Moratorium, una ceremonia dedicada a Celia Mana y Cuca Holsen, cuyo compromiso de toda la vida con el antiimperialismo, la ayuda mutua y el poder popular sentó las bases para que hoy podamos siquiera imaginar la administración de esta tierra. Nuestros familiares viajaron desde toda la zona de la bahía para reunirse con nosotros bajo el sauce y en nuestro patio, recordándonos que esta granja se ha construido gracias a generaciones de organización y amor. Su presencia nos llenó de gratitud y responsabilidad, para llevar adelante su legado con humildad y valentía.

Nos sentimos orgullosos de que Emma Poltrack, de El Tecolote, haya destacado nuestro trabajo. En su cortometraje, destaca a Guillermo Reyes, de Urban Campesinx. Guillermo comparte cómo el cuidado de la tierra lo conecta con su herencia salvadoreña y cómo la sanación no solo es clínica, sino también cultural, comunitaria y cultivada en la tierra. Como persona que trabaja en el campo de la medicina, compartió de primera mano cómo espacios como Hummingbird Farm ofrecen acceso a la medicina vegetal, la conexión con la tierra y un sentido de pertenencia que sana.

Su historia refleja lo que siempre hemos sabido: recuperar el término campesino/a/x no solo tiene que ver con cultivar alimentos, sino con recuperar la identidad, la dignidad y la autonomía. En Urban Campesinx, no solo formamos a agricultores, sino que cultivamos líderes que entienden que la justicia medioambiental es inseparable de la justicia para los inmigrantes, la regeneración cultural y la gobernanza colectiva.v
A lo largo de la temporada, cientos de personas han pasado por delante de nuestro cartel de bienvenida: grupos de jóvenes, clases escolares, organizaciones asociadas como APEN y organismos municipales como el Departamento de Medio Ambiente de San Francisco, todos ellos con el objetivo de aprender, reflexionar y reconectar con la tierra. La granja se está convirtiendo en lo que siempre imaginamos: un espacio comunitario completo donde la gente no solo visita, sino que practica la pertenencia.
A medida que avanzamos hacia el otoño, llevamos adelante las lecciones de este verano: que la resiliencia crece desde las raíces, que la sanación ocurre en la comunidad y que otro mundo es posible cuando la gente común decide cuidar la tierra y cuidarse unos a otros.
👉 Vea la historia de El Tecolote aquí.
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